domingo, 20 de octubre de 2013

Patatas bravas


Patatas bravas
Tal como os habíamos prometido en la entrada de las patatas “diablo”, aquí tenéis nuestra manera de preparar patatas bravas.
No podían faltar en nuestro recetario particular y, aunque son casi infinitas la manera de prepararlas, estas son de nuestras favoritas. Por qué, porque la salsa está elaborada a base de tomate (sin mahonesa), y porque quedan blandas por dentro y crujientes por fuera.
Y aunque la salsa está muy rica, quizás lo que más nos gusta es el toque crujiente y nada aceitoso que conseguimos con la fritura de las patatas.
Sin más preámbulos una de las reinas de los aperitivos… las patatas bravas.

Necesitamos
  • 2-3 patatas medianas
  • Aceite de oliva para freír
  • Sal

Para la salsa
  • 5 ó 6 cucharadas colmadas de salsa de tomate
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Coñac o brandy
  • Guindilla cayena
  • Tabasco


Empezamos
1º Freímos las patatas
Pelamos y cortamos las patatas en trozos cuadrados, de tamaño de bocado. Posteriormente las lavamos debajo del grifo para quitarles el almidón. Escurrimos y secamos muy bien con un paño limpio o papel de cocina.
Ponemos abundante aceite en una sartén o freidora a fuego alto. El aceite debe cubrir bien todas las patatas. Cuando el aceite esté bien caliente añadimos las patatas y bajamos a fuego mínimo, dejando que se cocinen durante unos 10 minutos (dependiendo de la cantidad de patatas).
Sacamos las patatas y las escurrimos bien con el cestillo de la freidora o, en su defecto, con un colador grande. Aunque parecen que van a quedar aceitosas no os asustéis.
Dejamos que reposen.
Mientras volvemos a poner la sartén o freidora a fuego alto. Cuando el aceite esté muy caliente añadimos de nuevo la patatas y dejamos que se terminen de freír durante unos 5 minutos, hasta que doraditas y crujientes.
Sacamos las patatas del aceite y las escurrimos muy, muy, muy bie, igual que antes con el cestillo o colador. Salamos al gusto
2º Elaboramos la salsa
En una sartén añadimos una cucharada de aceite de oliva y 2 o 3 guindillas cayenas. Ponemos a calentarlo a fuego medio durante un par de minutos, vigilando que no se nos quemen las guindillas.
Retiramos las guindillas y añadimos la salsa de tomate y un chorro de coñac o brandy.
Dejamos que se cocine el conjunto, se evapore el alcohol y reduzca removiendo de vez en cuando.
Pasado unos 5 minutos probamos para ver el picante y, si queremos, le echamos un poco de tabasco. Retiramos de la sartén y reservamos.
3º Preparamos el plato
Colocamos las patatas en una bandeja y las acompañamos de la salsa.
Que aproveche

Consejo
Para poder comer las patatas bien calentitas, hacer primero la primera fritura de las patatas, después la salsa y por último terminar de freír las patatas.
El toque picante de la salsa dependerá de la cantidad y tipo de guindillas que utilicemos. Ir practicando hasta que logréis el que más os guste.